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domingo, 13 de agosto de 2017

Alemania-Luxemburgo-Alsacia 2017


Un año más, y como cada verano, tenía la esperanza de ser llamado por algún amigo para ir a la playa, pero siento que la responsabilidad y el “jaleo” de llevar a alguien como yo, sigue pensando más que la “amistad”, pues de lo contrario no lo entiendo. Habrá que seguir esperando al próximo.

Por fortuna la vida no siempre te pone “contras”, y “pros”, como los que vivo con mi familia germana o logoñesa....son otro de los grandes regalos que la vida me ha hecho. En cuanto a mis dos excelentes amigos germanos, y “lejanos”, termino compartiendo más vivencias y experiencias, que con los cercanos. Acabamos de celebrar 25 años de amistad en este 2017 ¡¡Y no es cualquier cosa!! Dos grandes amigos y dos grandes personas que nuevamente me han tenído muchas sorpresas preparadas. 

Salida madrugadora desde Jerez y Llegada al Aeropuerto de Frankfurt-Hahn igualmente temprano. Besos, abrazos y rápidamente nos poníamos en marcha para hacer una primera visita a nuestro “Señor de Wittlich y disfrutar en el jardín de su casa, con una deliciosa tarta elaborada con frutos de su cosecha…bajo un maravilloso cerezo, plantado hace décadas por su padre (jardinero) y que mi amigo cuida con esmero. 

Una gozada el estar conversando otro año más con mis amigos, sentir un aire de lo más fresquito y unas deliciosas gotas de lluvia ¡¡Increíble tras haber estado el día antes sudando la gota gorda, con los más de 40ºC del sur de España!! Unas horas después marchamos al hotel, ya conocido del año 2016 (Hotel Rotenberg), en donde dejar las maletas y tomar una deliciosa cena ¡¡Tenía mucha hambre, pero mi “talón de Aquiles” son los grandes platos alemanes…que raramente soy capaz de tomar entero!! Siempre pido el menú “Klaín” (pequeño) y es el habitual de los niños…pero ni por esas lo consigo y me da mucho apuro.

Cuando desperté al día siguiente, aún pude desayunar, pero a las 10.30h. yo era el único cliente. Mis amigos me acompañaron no osbstante. El  hotel cuenta con un chef estupendo. Personal de lo más simpático (no hablan español, pero sí conocen palabras “típicas”; “hola”, “cerveza”, “paella”….). Es bastante caro (unos 90€ noche) pero es el único hotel adaptado en toda la zona, y hay muchos. Sobre todo porque cerca está una gran cárcel de presos muy peligrosos e imagino hay muchas "visitas".

Nuevo día en Trier (Tréveris) para recoger a otro de los amigos, en el hospital donde trabaja. Como llegamos antes de tiempo pudimos callejear hasta pasar bajo la gran Puerta Negra y cerca me volví a encontrar, también este año, con el señor “asiático” que vende unas artesanías en alambre ¡¡impresionantes!!), solo pude comprarle dos.

No obstante y pese a lo turístico de la zona, aquí están la Catedral, bonitos edificios y otros tanto monumentos, así como comercios…su suelo es para mi un suplicio y con la silla manual , resulta agotador (traqueteos constantes, pies que se me resbalaban de los reposapiés…mucha paciencia, para coger aire y seguir),  durante el trayecto encontré un gran grupo de tunos portugueses y pudimos entrar a una bonita exposición  de fotos que reflejaban la vida, décadas atrás en Trier, pequeña parada para unos refrescos frente a una fiesta por la diversidad, llena de globos de colores arcoiris…Y por fin recogimos a nuestro amigo en el Hospital con destino a...

¡¡Luxemburgo!! Pasar la “frontera” es encontrar grandes campos verdes, ninguna casa,  grandes autovías y avenidas. Recorrimos un impresionante “Quartier Européen” en donde cientos de nuevos edificios, muchos aún en construcción o a punto de ser abiertos, nos recibía antes de llegar al casco histórico de la ciudad. 
 
Siento decir que todo el lujo, altos precios (un caffè macchiato por tan “solo” 4,50€ o unos zapatos por 850€….¡en rebajas! ) preciosos edificios y vistas (recomiendo el llegar hasta el “Puente de Ronda” que tienen, es mavilloso)…se me hacían muy cuesta arriba, y nunca mejor dicho, por la cantidad de cuestas casi imposibles de bajar de frente y subir con complicaciones. Estuve en tensión en muchos momentos y eso evitó poder disfrutar de cuanto me rodeaba. Pero me encantó y ha sido un sueño poder estar en este diminuto y bellísimo país de Europa Central, junto a mis queridos amigos, a los que no puedo más que agradecer me hayan llevado. En la noche cenamos en el Gasthaus Zur Breit, (Hof Breit 0, 54516 Wittlich) accesible desde el estacionamiento, comida riquísima y abundante, en un lugar amplio, de vistas magníficas y buen precio…merece otra próxima visita. 

Heddesheim, que este año 2017 ha cumplido 1100 años de existencia ¡Casi ná! Aunque es una pequeña población, tiene un ambiente familiar y muy simpática (todo el mundo suele saludarse por las calles mientras se cruzan), para lo que habían instalado un gran escenario y cerrada parte de su zona “comercial” y colocados asientos y mesas, así como puestos de cervezas, salchichas grandotas, patatas fritas, helados…aunque los días de fiestas nosotros salimos a seguir conociendo otros lugares, más o menos lejanos…pero este día fueron 200Kilómetros, sin parar y disfrutar de esta querida población que ya es como mi casa.

En otras de las jornadas nos acercamos al curso del  Río Saar, para recorrer una larga vía de madera, sobre los bosques, y llegar al mirador de Orscholz (unos seis pisos a subir a “brazos” casi casi sin ayuda y merece la pena por llegar al final y contemplar las magestuosas vistas), el bucle del Saar y tras una hora y pico…¡¡¡Reponer fuerzas con un riquísimo “Curribús” y justo en esos momentos que unos señores, de unos setenta o más años, se ponían a cantar a capela unas preciosas canciones tradicionales alemanas. Lo pasé sensacional!!!

Bietigheim (ciudad del sur de Alemania llena de fuentes, esculturas…repartidas por la ciudad) con unas amigas y los hijos de una de ellas, con los que reí muchísimo, no se agotaban y entre cuestas, comidas, helados, paseos y un pequeño “teatrillo” con Epi como protagonista…¡¡me los gané!! Otro día magnífico. 


Koblenz (Koblenza), con sus zonas complicadillas para transitar con la silla, pero bastante agradable y accesible), como las razones ¡¡Encontrarme con un gran amigo al que hacía tres años no veía!!...que corto y que bonito fue todo ¡Jó! Es muy transitable la ciudad como tal, aunque su zona comercial sigue con esos pequeños cuadraditos en el suelo, que entre unos y otros es algunas veces complicado moverte. Como siempre paciencia. 

La Alsacia francesa. De nuevo mis amigos me han dado la sorpresa llevándome por pueblos de la Alsacia y parando en la bonita ciudad de Hagenau. Descubid las pinturas y fotografías en edificios históricos y modernos, magníficos algunos de ellos. En territorio francés y nosotros, bueno yo lo propuse, decidimos comer en un kebat, pero eso que nos ahorramos. Delicioso, fresquito y con un camarero tremendo…¡¡Ah, y muy bien de precio!! Jornada de paseos, calor, compra de postales y souvenirs para los amigos…Recomendable. 


Mannheim. Me encantan los museos, si por mi fuera visitaría todos los posibles, pero comprendo que si hay tan buen tiempo y oportunidad, deambular por el exterior es mucho mejor. El día que visitamos el Museo de ReissEngelorn, con una increíble exposición sobre el Antiguo Egipto (me dejó con la boca abierta, expuesto todo de un modo magnífico y un contenido extraordinario) y arqueología (de los mejores que he visto y tremendamente recomendable, si os gusta como a mi, todo este tema). Un edificio realmente accesible y bien pensado para todos. Su restaaurane interior, planta baja, caro, pero muy bueno y con un diseño que me encantó. 

En otras de las jornadas fuimos para pasar el día en su parque: Luisenpark. Es inmenso y muy accesible en casi todo su recorrido. Tiene zonas donde grandes aves pasean, junto a ti…y otra interior con animales (recomiendo la zona de peces y la de las mariposas). Hay un buen restaurante, caro pero con un comida riquísima. Baños adaptados muchos y bien….y no olvidéis pasar por su zona “asiática” ¡¡¡Te sentirás en la misma China!! 


Y también en Mannheim, he tenido la fortuna de asistir, al concierto celebrado en la gran explanada del fantástico Palacio de la ciudad (su suelo es horrible para usuarios en silla de ruedas, las ruedecillas quedan continuamente frenadas entre las hendiduras entre baldosines, mejor ir hacia los laterales por ser un camino más cómodo).  El “sacrificio” mereció la pena. 

Un repertorio de dos horas, con la OrquestaNacional de Mannheim y cinco magníficos cantantes, donde interpretaron partes de distintas óperas  (gracias a mis amigos que adquirieron unas plazas para ello, caríiiisimas). El final fue apoteósico, con fuegos artificiales en el aire y el suelo (molinos, fuentes…). 

Ida y vuelta a la ciudad en tranvía (mi primera ocasión en estos años), me fijé que algunas paradas para subir o bajar bastante hubiera sido complicado o imposible, pero es cómodo, agradable y en mi parada 100% accesible…es mejor informarse. Una curiosidad ¡¡¡Las personas en silla de rueda, acreditadas con su corespondiente certificado (yo siempre llevo el europeo encima), viajan siempre gratis!!! Alucinante.

Espero también vosotr@s me contéis de vuestros lugares de viajes y cómo los habéis encontrado para un usuario que transite en silla de ruedas. Buenos y estupendos presentes y futuros viajes ¡¡Hasta pronto!!